La brecha digital es la desigualdad que experimentan las personas para acceder a la información, el conocimiento y la educación mediante las nuevas tecnologías. Esta brecha afecta no solo al acceso a Internet, sino también a la compra/préstamo de dispositivos y herramientas (en ocasiones, desactualizadas), así como a la calidad de la competencia digital del individuo: es decir, su formación en la materia y el manejo de la misma.
Se trata de un fenómeno global que responde a causas variadas: motivos geográficos (la infraestructura existente en cada región), socioeconómicos (por falta de recursos para acceder a la tecnología), de edad (suele afectar más a personas mayores, cuya competencia digital es menor) o incluso de género (pues se observa estadísticamente una brecha más profunda en mujeres que en hombres, en parte ligada a su tradicional rol como ama de casa y no tan íntimamente relacionada con el ámbito educativo y/o laboral).
En cuanto a su relación con el ámbito educativo, produce una desigualdad de condiciones entre los alumnos, circunstancia que se ha agravado aún más en la pandemia debido a la educación a distancia (online). Según datos del Instituto Nacional de Estadística, nueve de cada diez hogares españoles tiene acceso a Internet; una cifra que, en el caso de los hogares con niños, asciende incluso al 97%. Sin embargo, al observar los datos de la población con ingresos iguales o inferiores a 900 euros mensuales (netos), destaca que el 9,2% de los hogares con niños (cerca de 100 000) carece de conexión a Internet. Aunque el acceso a móvil y televisión es casi universal, uno de cada cinco niños/as de hogares desfavorecidos no tiene acceso a un ordenador, lo que dificulta su participación en las clases, realización de tareas, búsqueda de información...
Las consecuencias de esta brecha digital son de enorme gravedad. Los alumnos afectados no solo son más propensos a quedar aislados de sus compañeros (es decir, a sufrir una división social), sino que la desigualdad en el acceso a la información que sufren va en detrimento de su educación y, a la larga, puede determinar las condiciones de su inserción laboral (y, por lo tanto, de sus ingresos), ubicándolos en un nivel socioeconómico bajo y aumentando su riesgo de exclusión.
Especialmente interesante nos parece el testimonio de David Calle, profesor, acerca de las desigualdades derivadas de esta brecha:
En relación con la brecha digital y su impacto en la educación, recomendamos además los siguientes enlaces:
- Brecha digital en educación: Datos esenciales.
- La brecha digital impacta en la educación.
- Cómo acabar con el retraso educativo y la brecha digital de los jóvenes.
- Brecha digital en la educación, una consecuencia que deja la Covid-19.

