Influencia del ambiente en el aprendizaje

 

La influencia ambiental son las influencias externas o no heredadas en el desarrollo y que son atribuibles a las experiencias de la gente con el mundo exterior.

 

El ambiente en la escuela es mucho más que la ubicación en la que tiene lugar el día a día de los niños. Es un punto esencial para el aprendizaje y desarrollo personal de los pequeños. Al fin y al cabo, la escuela es un lugar en el que pasan muchas horas y no debe ser un mero contenedor de niños y personal educativo, sino ambientes de aprendizaje activos. Son más que paredes y mobiliario, de ellos depende el ambiente educativo y su influencia en la actitud y acciones de los niños es de gran relevancia.

 



El ambiente educativo y su influencia en el aprendizaje

Nadie es ajeno al entorno en el que se mueve o realiza su trabajo. Y menos los niños. El ambiente educativo es uno de los pilares básicos en la educación y se le debe otorgar la importancia que tiene. La escuela debe ser un compendio de espacios de aprendizaje que promuevan el interés del niño y que este con autonomía tome decisiones que faciliten su aprendizaje.

 

De cuestiones como el diseño del espacio, su tamaño, el modo en que se utiliza, los materiales que forman parte de él, depende en buena medida la actitud de los niños. Un buen ambiente educativo facilita las interacciones con los materiales, resulta estimulante, despierta el interés de los pequeños de forma consciente e inconsciente. Y las conexiones entre los niños y los adultos que están presentes en él.

 

El ambiente ejerce una influencia que puede ser positiva o negativa. Por ello, es tan importante fomentar un ambiente educativo positivo que mejore el aprendizaje y sea un pilar más en la educación infantil.

 

¿Cómo fomentar un ambiente educativo focalizado en el aprendizaje y la convivencia?

 

  • Reflejar los valores de las personas que forman parte de él.
  • Favorecer la interacción entre las personas que forman parte de él.
  • Ser saludable, cómodo, práctico y rico en materiales.
  • Facilitar la interacción entre los niños y los materiales importantes para su aprendizaje y el desarrollo de habilidades y capacidades.
  • Sugerir distintas acciones y modos de descubrir el mundo.
  • Estar abierto al mundo que nos rodea.
  • Ser acogedor y seguro.
  • Facilitar el juego didáctico.
  • Despertar el interés de los pequeños por el mundo.
  • Favorecer que los niños se planteen preguntas y obtener respuestas.
  • Favorecer que los pequeños puedan marcarse retos alcanzables de manera espontánea.
  • Facilitar la autonomía en el aprendizaje y el desarrollo de habilidades físicas, cognitivas, sociales e intelectuales.
  • Limpio y libre de tóxicos, seguro para las personas que forman parte del mismo.
  • Facilitar la experimentación a distintos niveles y en diferentes ámbitos de aprendizaje infantil.
  • Incorporar áreas de interés diversas que capten la atención de los niños y estimulen su necesidad de conocimiento.

 

Las cuatro dimensiones del ambiente educativo

Dimensión física

Este debe estar libre de obstáculos que supongan barreras para el aprendizaje. Por contra, un buen ambiente educativo será rico en materiales, pero en cantidad adecuada. Nunca debe haber tanto número y variedad que abrumen al niño, sino todo lo contrario, deben suponer un estímulo, un punto de interés, debe despertar sus ganas de utilizarlos, de interactuar con ellos.  Por ello también deben estar a su alcance, en el sentido más amplio del término.

 

Estos ambientes no deben ser estáticos. Lo ideal es que los ambientes de aprendizaje se vayan transformando para facilitar la interacción, el interés y para provocar distintas sensaciones y estímulos positivos en los pequeños.

Dimensión funcional

Hace referencia a para qué se utiliza y en qué condiciones. Debe motivar y promover distintos aprendizajes, favorecer distintas acciones, ayudar a que los niños se formulen preguntas y obtengan respuestas válidas.

Una buena dimensión funcional de los espacios de aprendizaje favorece el uso autónomo del espacio y los materiales. Pero también las actividades dirigidas por los educadores.

Dimensión temporal

Trata de cuándo y cómo se utilizan los distintos espacios de aprendizaje. Es decir, de la organización del tiempo y el modo de emplearlo.

Determinadas actividades están muy ligadas al espacio en el que se realizan. Y esto no se circunscribe a un solo espacio, sino a todos los que forman parte del ambiente educativo, desde las aulas de psicomotricidad, al patio o al comedor, entre otros. Pero también a cuándo y de qué manera se hace.

Dimensión relacional

Hace referencia a quién y cómo se utiliza, de qué manera se relacionan niños y adultos entre ellos, así como con el espacio y los materiales. Es la parte del ambiente educativo relacionada con las normas y relaciones que se establecen, la organización de las actividades y la participación en las mismas.

Desarrollar un ambiente educativo y de aprendizaje positivo es esencial para facilitar el desarrollo personal y de las capacidades de los niños que forman parte del mismo. Es tarea de los adultos ocuparnos de ello y aprovechar este como oportunidad para el aprendizaje de los niños.

La brecha digital

La brecha digital es la desigualdad que experimentan las personas para acceder a la información, el conocimiento y la educación mediante las nuevas tecnologías. Esta brecha afecta no solo al acceso a Internet, sino también a la compra/préstamo de dispositivos y herramientas (en ocasiones, desactualizadas), así como a la calidad de la competencia digital del individuo: es decir, su formación en la materia y el manejo de la misma.

Se trata de un fenómeno global que responde a causas variadas: motivos geográficos (la infraestructura existente en cada región), socioeconómicos (por falta de recursos para acceder a la tecnología), de edad (suele afectar más a personas mayores, cuya competencia digital es menor) o incluso de género (pues se observa estadísticamente una brecha más profunda en mujeres que en hombres, en parte ligada a su tradicional rol como ama de casa y no tan íntimamente relacionada con el ámbito educativo y/o laboral).

En cuanto a su relación con el ámbito educativo, produce una desigualdad de condiciones entre los alumnos, circunstancia que se ha agravado aún más en la pandemia debido a la educación a distancia (online). Según datos del Instituto Nacional de Estadística, nueve de cada diez hogares españoles tiene acceso a Internet; una cifra que, en el caso de los hogares con niños, asciende incluso al 97%. Sin embargo, al observar los datos de la población con ingresos iguales o inferiores a 900 euros mensuales (netos), destaca que el 9,2% de los hogares con niños (cerca de 100 000) carece de conexión a Internet. Aunque el acceso a móvil y televisión es casi universal, uno de cada cinco niños/as de hogares desfavorecidos no tiene acceso a un ordenador, lo que dificulta su participación en las clases, realización de tareas, búsqueda de información...

Las consecuencias de esta brecha digital son de enorme gravedad. Los alumnos afectados no solo son más propensos a quedar aislados de sus compañeros (es decir, a sufrir una división social), sino que la desigualdad en el acceso a la información que sufren va en detrimento de su educación y, a la larga, puede determinar las condiciones de su inserción laboral (y, por lo tanto, de sus ingresos), ubicándolos en un nivel socioeconómico bajo y aumentando su riesgo de exclusión

Especialmente interesante nos parece el testimonio de David Calle, profesor, acerca de las desigualdades derivadas de esta brecha:

En relación con la brecha digital y su impacto en la educación, recomendamos además los siguientes enlaces:

- Brecha digital en educación: Datos esenciales.

- La brecha digital impacta en la educación.

- Cómo acabar con el retraso educativo y la brecha digital de los jóvenes.

- Brecha digital en la educación, una consecuencia que deja la Covid-19.

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