Cómo trabajar la neurociencia en el aula:
Método HERVAT
Para asegurar un buen aprendizaje es preciso contar con un estado fisiológico óptimo del organismo que favorezca la entrada de información sensorial y buena organización motriz. Esto podemos conseguirlo mediante la sincronización de inputs neuronales de forma precisa. Con la estimulación repetitiva de estos inputs se consigue un patrón estable. En la práctica debemos realizar ejercicios repetitivos, regulares, precisos y sistemáticos todos los días. Así es como se crea el método HERVAT, un sistema aplicable en clase, que no desarrolla contenidos educativos pero que activa y mejora la atención duradera mediante inputs sensoriomotrices y del medio biológico interno.
Las implicaciones pedagógicas que resultan al poner en práctica el método HERVAT son: mejora de la capacidad de respuesta, disminuye errores y aumenta aciertos, disminuye el tiempo de reacción y favorece procesos automáticos que modulan la actividad consciente. Es importante que estos ejercicios sean de tiempos muy cortos, dedicando 5 minutos antes de cada clase para mejorar la concentración y atención de los alumnos y poder conseguir el objetivo de aprendizaje de la sesión.
Ejercicios HERVAT:
1. Hidratación: Es importante hidratar nuestro organismo bebiendo regularmente y en pequeñas dosis durante el dia. La deshidratación puede dificultar la realización de tareas que exigen atención, eficacia de respuestas psicomotoras y memoria inmediata de habilidades. Mantener el cuerpo hidratado mejora la velocidad perceptual y los procesos atencionales visuales, además se genera un hábito saludable que nos beneficia en todos los aspectos de nuestra vida.
Actividad: Beber un sorbo de agua.
2. Equilibrio: El equilibrio es el resultado de distintas integraciones sensorio-perceptivo-motriz que conducen al desarrollo cerebral y, por tanto, a un buen aprendizaje y atención. Este favorece el estado de alerta y activa de forma muy eficiente el cerebelo.
Actividad: Series de equilibrio corporal de 10sg, 20sg, 30sg... La dificultad de los ejercicios puede ir aumentando paulatinamente una vez que los alumnos controlan ejercicios más sencillos.
3. Respiración: Una respiración lenta y profunda ayuda a tranquilizar y disminuir los estados de estrés o ansiedad. La regularidad del ritmo respiratorio es un factor muy importante que ayuda a fijar la atención y oxigenar mejor el cerebro. Además, este tipo de ejercicios mejoran y fortalecen la memoria y favorecen la capacidad de aprendizaje general.
Actividad: 10 inspiraciones y espiraciones profundas, de pie, sentados correctamente en la silla o tumbados en el suelo.
4.Visión: La motilidad ocular mejoran los procesos de atención y localización espacial, la capacidad perceptivo-visual y el reconocimiento de los estímulos ambientales.
Actividad: 1 minuto de motilidad ocular. Mover los ojos haciendo círculos, de lado a lado o de arriba hacia abajo.
5. Audición: La estimulación repetida produce cambios en la distribución de frecuencias cerebrales que pueden durar hasta 30 min y aumenta la capacidad de memoria verbal inmediata. Además, los ejercicios de estimulación auditiva mejoran los procesos de alerta y orientación, el aprendizaje de lenguas y el aprendizaje comprensivo
Actividad: Escuchar una serie de sonidos y reproducirlos, trabajar fonemas o identificar estímulos auditivos.
6. Tacto: La estimulación táctil mejora la plasticidad cerebral parietal, que está asociada a la atención perceptiva, por lo que mejora la atención espacial y la atención del niño a los estímulos ambientales.
Actividad: Realizar números, letras u objetos con el dedo en la mano o espalda de un compañero, este tiene que adivinar qué ha dibujado el otro compañero.
Visualiza el siguiente vídeo para aprender más sobre cómo se trabaja el método HERVAT en el aula:
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