miércoles, 12 de mayo de 2021

Neurociencia cognitiva

La Neurociencia cognitiva es un área académica que se ocupa del estudio científico de los mecanismos biológicos subyacentes a la cognición, con un enfoque específico en los sustratos neurales de los procesos mentales y sus manifestaciones conductuales.​ Se pregunta acerca de cómo las funciones psicológicas y cognitivas son producidas por el sistema nervioso.​ La neurociencia cognitiva es una rama tanto de la psicología así como de la neurociencia, unificando e interconectando con varias subdisciplinas tales como neuropsicologa, psicología cognitiva, psicobiología y neurobiología.



Los métodos empleados en la neurociencia cognitiva incluyen paradigmas experimentales de psicofísica y de la psicología cognitiva, neuroimaginamiento funcional, genómica cognitiva, genética conductual, así como también estudios electrofisiológicos de sistemas neuronales. Estudios clínicos en psicopatología en pacientes con déficit cognitivos, constituye un aspecto importante de la neurociencia cognitiva. Las principales aproximaciones teóricas son la neurociencia computacional y las más tradicionales y descriptivas teorías psicocognitivas, como por ejemplo la psicometría.

Algunos temas de la neurociencia cognitiva

La atención es el proceso conductual y cognitivo de concentración selectiva en un aspecto discreto de la información, ya sea considerada subjetiva u objetiva, mientras que se ignoran otros aspectos perceptibles. La atención también ha sido denominada como la asignación de recursos de procesamiento limitados.

Desde el punto de vista de la psicología, la atención no es un concepto único, sino el nombre atribuido a una variedad de fenómenos. Tradicionalmente, se ha considerado de dos maneras distintas, aunque relacionadas. Por una parte, la atención como una cualidad de la percepción hace referencia a la función de la atención como filtro de los estímulos ambientales, decidiendo cuáles son los estímulos más relevantes y dándoles prioridad por medio de la concentración de la actividad psíquica sobre el objetivo, para un procesamiento más profundo en la conciencia. Por otro lado, la atención es entendida como el mecanismo que controla y regula los procesos cognitivos; desde el aprendizaje por condicionamiento hasta el razonamiento complejo.

 


La conciencia es la cualidad o el estado de conocimiento de objetos externos o de algo interno a uno mismo. En un sentido más básico es la experimentación bruta de cualquier sensación, incluso en ausencia de significado o conceptualización sobre la relación entre el sujeto y las cosas. Puede ser definida como «subjetividad», «punto de vista en primera persona», «capacidad para sentir», «cómo se siente ser algo» o «lo que produce significado». Se ha dicho que la conciencia es constitutiva de todo estado mental, a diferencia de la intencionalidad.



 

La toma de decisiones es el proceso mediante el cual se realiza una elección entre diferentes opciones o formas posibles para resolver diferentes situaciones en la vida en diferentes contextos: empresarial, laboral, económico, familiar, personal, social, etc. La toma de decisiones consiste, básicamente, en elegir una opción entre las disponibles, a los efectos de resolver un problema actual o potencial.

En términos básicos, la toma de decisiones, es el proceso de definición de problemas, recopilación de datos, generación de alternativas y selección de un curso de acción y se define como “el proceso para identificar y solucionar un curso de acción para resolver un problema específico”.

La toma de decisiones se refiere a la elección correcta entre diversas opciones para concretar un proyecto.

 




La memoria es una función del cerebro que permite al organismo codificar, almacenar y recuperar la información del pasado.​ Algunas teorías​ afirman que surge como resultado de las conexiones sinápticas repetitivas entre las neuronas, lo que crea redes neuronales (la llamada potenciación a largo plazo). Sin embargo, aunque este fenómeno se ha estudiado por más de 30 años en animales, todavía no hay suficientes estudios sobre su existencia en la corteza cerebral humana.

La memoria permite retener experiencias pasadas y, según el alcance temporal, se clasifica convencionalmente en: memoria a corto plazo (consecuencia de la simple excitación de la sinapsis para reforzarla o sensibilizarla transitoriamente), memoria a mediano plazo y memoria a largo plazo (consecuencia de un reforzamiento permanente de la sinapsis gracias a la activación de ciertos genes y a la síntesis de las proteínas correspondientes).



 

Se denominan neuronas espejo a cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal ejecuta una acción y cuando observa esa misma acción al ser ejecutada por otro individuo, especialmente un congénere.

Las neuronas del individuo "reflejan" el comportamiento del otro, como si el observador estuviera realizando la acción. De allí su nombre de "espejo". Tales neuronas han sido observadas directamente en especies de primates​. Las aves han mostrado tener comportamientos imitativos de resonancia y la evidencia neurológica sugiere la existencia de algún sistema de reflejo​. En el ser humano, la actividad consistente con las neuronas reflejo se ha encontrado en la corteza premotora, en el área suplementaria premotora, la corteza primaria somatosensorial, en el área de Broca y en la corteza inferior parietal​.

En las neurociencias se supone que estas neuronas desempeñan una función importante dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía (capacidad de ponerse en el lugar de otro) y la imitación. De aquí que algunos científicos consideran que la neurona espejo es uno de los descubrimientos más importantes de las neurociencias en la última década.



 

La autotrascendencia o ST (siglas en inglés de self-transcendence), es una característica compleja de nuestra personalidad que nos hace sentir como una parte integral del universo y que sirve para medir el comportamiento espiritual de cada individuo. Agrupa características de espiritualidad, misticismo, pensamiento mágico y religioso. Se relaciona también con la creatividad, la imaginación y la capacidad del sujeto para aceptar la ambigüedad y la incertidumbre. A su vez, la dimesión Autotrascendencia (ST), la más asociada a los conceptos de espiritualidad, se compone de tres áreas o escalas:

ST1. Autoabandono: con abstracción y fascinación desde los sentimientos e intuición acerca del papel en la vida; imaginación y sensibilidad a la belleza y el arte. Pérdida de límites y fronteras en el espacio y el tiempo.

ST2. Identificación transpersonal: unión y conexión espiritual y emocional con los otros, la naturaleza y el mundo. Poder identificarse con un Todo en armonía y luchar por un "mundo mejor".

ST3. Aceptación espiritual: aprehensión de relaciones intuitivas de "sexto sentido" y mágicas; experiencias religiosas y comprensión del sentido real de la vida.. el origen, la humanidad, la inmortalidad. Autocognición trascendente.

Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Udine, en Italia, con personas que sufrían tumores cerebrales, ha revelado que solo aquellas a las que se extirparon los tumores de las zonas parietales posteriores del cerebro vieron modificados sus niveles de autotrascendencia. Según los investigadores, este estudio sería la primera demostración de que existe una relación de causalidad entre el funcionamiento del cerebro y la ST.

Otros pensadores, como John Hopkins y Jonás Barnaby han querido plantear una línea de pensamiento alternativo que no se deje medir por los paradigmas científicos actuales. Especialmente en lo que refiere a la tercera fase del estado de autotrascendencia y a los derivados éticos de la segunda fase, tachándolos de prejuicios infundados de una maquinaria social subyacente en la constitución moderna de Occidente. Estos pensadores hacen referencia a la cara oculta de la consciencia, la que brota de la noción de sentimiento oceánico, en el sentido que le da Sigmund Freud


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