La memoria se puede dividir en memoria de corto y largo plazo.
Los datos pasan primero a la memoria a corto plazo. Según lo que hagamos y lo que queramos, esos datos serán eliminados o serán pasados a la memoria a largo plazo. Esto funciona de tres maneras:
- Efecto de primacia: se recuerda lo primero del todo. Por ejemplo, si intentamos recordar la lista de la compra, lo que seguro no olvidaremos son los productos del principio de la lista.
- Efecto de recencia: se recuerda lo más reciente. Poniendo de nuevo el ejemplo de la lista de la compra, se recuerda mejor los últimos productos que hemos mencionado dado que son los más cercanos.
- Significación emocional: recordamos mejor lo que nos preocupe o guste más. Es decir, de la lista de la compra, recordaremos mejor lo que necesitamos más urgentemente o que es para nosotros solos.
Es decir, la información que pasa a la memoria a largo plazo será la primera, más reciente o que más nos impacta.
Con respecto a la memoria a largo plazo hay dos tipos: implícita (la recordamos inconscientemente, son habilidades) y explícita (historia, datos científicos, nombres, experiencias...)
Como aparece en esta imagen, los conceptos de la memoria de corto plazo se puede pasar a largo plazo mediante un repaso elaborativo y poniendo hincapié para no olvidarlo. Es decir, refrescando la información.